Este cargo de construir en ese predio un parque, fue una cláusula condicionante de la donación, ya que "si en diez años, a contar desde el momento de la donación, no se habían construido las obras necesarias para que el predio cumpliera con su objetivo, la donación quedaba sin efecto".
No obstante, habían transcurrieron nueve años sin que nadie tomara la iniciativa de comenzar con las obras. Fue entonces cuando faltando pocos meses para que expirara el plazo, el intendente Bernardo Peyret se dispuso a encarar la realización del parque, casi sin recursos. En 1930 luego de largas gestiones, se levanta el puente de hierro sobre el río, facilitando la conexión con el parque que a partir de entonces no detendría su crecimiento. Hasta ese momento el cruce del río se realizaba en balsas unidas a cadenas.
Los días de semana, a la siesta o al caer el sol, numerosos corredores y ciclistas ejercitan dando vueltas por sus caminos.
El parque está dividido en dos por la ruta 42, que une Gualeguaychú con Pueblo Belgrano y Ñandubaysal, al norte el parque grande y al sur el parque chico.
En el parque chico hay juegos infantiles adornados con algunas esculturas de dibujos animados. Hasta hace poco una de ellas, Patricio Estrella, tenía grafiteado PR en su pecho, en clara alusión al otro Patricio, Patricio Rey.
En el parque grande se puede disfrutar el río Gualeguaychú tomando unos mates en alguna de las mesas armadas con durmientes de las vías del tren que antes llegaba a Gualeguaychú.
Algunas estructuras como el reloj solar sirven como referencia para los paseantes. El edificio abandonado de lo que fue el camping la Delfina, con sus grafitis ilustra parte del paisaje junto a la costa. Si seguimos hacia el norte atravesamos un puente de madera que nos da paso a la reserva florística, que preserva la vegetación del monte nativo. Un camino habilitado siempre que no llueva circunvala el parque y nos lleva a su extremo este en donde está la Laguna de los Patos, un espejo de agua es de 2,5 Has con una profundidad promedio de 1,4 metros. La laguna del Parque Unzué existió durante muchos años y su formación original se debió a que de ese lugar se había extraído tierra para efectuar la elevación de nivel del camino de salida del Puente Méndez Casariego. Esa zona, naturalmente y por acción de las lluvias se transformó en una laguna. Años más tarde se le dio su forma definitiva. En la laguna conviven especies de patos nativas y exóticas. Al anochecer muchos de ellos descansan en los árboles junto al lago.
Frente a la laguna puede verse el Cristo del Parque, tallado en la base de un árbol caído por una vecina de la ciudad, Susana Baez. Cerca de la laguna recientemente fue instalado el via crucis de Gualeguaychú, que antes estaba en la ruta 14. Consta de 25 esculturas de 2,5 metros de altura con tres cruces de 7 metros y otras 3 cruces de menor tamaño, repartidas en catorce estaciones. Todas las esculturas son de cemento y material desplegable realizadas por el escultor Oscar Rébora.
No muy lejos de la laguna la pista de la salud tiene 11 estaciones o áreas de actividad fisica equidistantes que permiten una vez efectuado el total del recorrido activar toda la musculatura del cuerpo humano. Cada una de ellas, tiene una guía gráfica (instructor) que orienta al usuario acerca de cómo, cuanto y para que, debe realizarse el ejercicio.
En conclusión, el Parque Unzue es el gran pulmón verde de la urbe que desde hace casi un siglo llena de lindos momentos a sus visitantes y es el orgullo de todo Gualeguaychú y su vecina Pueblo Belgrano. Si le diésemos cualidades de persona podríamos decir que se recuesta junto al río, paciente y tranquilo, deseando quizás, que la ciudad ya crecida le regale un hermano.
Algunos fragmentos extraidos del blog de Elizabeth Rothermel
Complejo de Cabañas Molino de las Termas
Cabañas en Pueblo Belgrano, Gualeguaychú
Cabañas en Pueblo Belgrano, Gualeguaychú
Venta de Golosinas y varios. Por mayor y menor.
Del Valle y España. Gualeguaychú
Del Valle y España. Gualeguaychú





